¿Qué es la sofisticación sexual? Y cuanto daño puede hacernos…

06.11.2020

Hoy en día el sexo está continuamente a la orden del día: publicidades, programas de televisión, películas, revistas de todo tipo y destinadas a público diverso, la radio. A donde miremos encontramos formas, imágenes o palabras vinculadas al sexo.


A simple vista podría creerse que se trata de sociedades con mayor libertad sexual, mayor capacidad para explorar el placer y el erotismo, más vinculadas a las sensaciones corporales, pero ¿cuál es la sexualidad que se muestra? En general lo que se muestra (y se consume) es una sobre exposición de los cuerpos, que son cuerpos jóvenes, esbeltos, siempre dispuestos, siempre gozando. 


Pero ¿qué hay de las sensaciones de placer, el erotismo y las emociones que entran en juego cuando hablamos de sexualidad? ¿Qué pasa con los temores que nos habitan, las inseguridades, los vacíos, las dudas? ¿Qué pasa con la subjetividad de cada una, la historia, el encuentro con otro/a, el encuentro con una misma?.

Alexander Lowen desarrolla una idea que llama "sofisticación sexual". Esta forma de aproximarse al sexo y la sexualidad se manifiesta, según él, principalmente en tres áreas: el acto sexual, la masturbación y el cuerpo. Según Lowen un individuo sexualmente sofisticado experimenta el acto sexual como una actuación escénica, como una puesta en escena en una función teatral, y no como la expresión de
sensaciones corporales y de sentimientos personales expresados hacia
otro.

Una persona sexualmente sofisticada se considera a sí misma libre de toda
culpabilidad sexual y esa es la imagen que otros ven en ella; algo que
sucede en apariencia, pero no es real. Conoce gran variedad de posturas, es
capaz de hablar de sexo sin tapujos o inhibiciones y acepta como un valor
la falta de restricciones en el comportamiento sexual; sin embargo, más
allá de esta postura frente a la sexualidad, en lo profundo sigue sintiendo
que no está a la altura, teme fallar, y no logra conectar su experiencia sexual con sus emociones y su cuerpo.

Si la vivencia sexual es experimentada como una puesta en escena, el
cuadro completo precisa de un espectador; las obras se llevan a cabo para
que sean vistas por un público. La persona actúa su sexualidad en lugar de
expresarla, buscando impresionar a alguien más, que tanto puede ser su
partenaire como alguien que luego se pondrá al tanto de lo acontecido. De
esta manera, la experiencia sexual se aleja de las emociones, sentimientos, sensaciones, pasado, presente y futuro de quien la está vivenciando, y pasa a ser un mero acto carente de toda subjetividad.

Te invito a que pienses hoy cómo es tu vínculo con tu sexualidad. ¿Qué pensamientos tenes sobre el sexo? ¿sobre tu cuerpo? ¿cómo te fue presentada la sexualidad mientras crecías? ¿cómo viviste tu sexualidad hasta ahora?¿qué temores o ansiedades te habitan en el encuentro íntimo con otro/a? ¿cuáles son las cosas que realmente te dan placer y te erotizan? ¿te permitís expresarte libremente en un encuentro íntimo? ¿dónde pones el foco durante el encuentro, en tus sensaciones corporales, en tus pensamientos, en tu compañero/a?

Podes tomarte un momento para relajarte, respirar profundo, dejarte
llevar por estas preguntas, recordar momentos, encuentros, parejas, y
darte el tiempo y el espacio para empezar a descubrir los rincones más
verdaderos de tu propia sexualidad. 

No hay dos personas iguales, no hay dos encuentros iguales, no hay dos sexualidades iguales. ¿Estás lista para descubrir cual es tu forma?